Thursday, July 3, 2008

Vuelven Los Lentos


¿Los Lentos? ¿Será una banda que se reúne de nuevo? pensé mientras leía el titular. Pero no. Los lentos resultaron ser los temas lentos, las canciones lentas. Esos que se bailan despacito, cheek to cheek y aliento con aliento.

Estoy segura que casi todos en algún momento de nuestras vidas, hemos deseado abandonarnos en los brazos de alguien al suave compás de un lento.

Y es que el amor puede surgir durante un lento y, a veces, también, puede derivar en trompadas. Así de extremos pueden ser. Es el baile de las princesas de los cuentos. No hay película de amor sin un lento, no hay casamiento sin lento. Es el baile de las ilusiones, y es el baile que confirma amores y sella uniones que pretenden ser para siempre.

Hay varias categorías de lentos. Y están determinadas por la edad y el estado civil, principalmente. Y existen, también, quienes los tienen prohibidísimos por cuestiones religiosas o culturales.

"Mi Primer Lento" es la primera categoría. Es la etapa que abre puertas a mundos nuevos, desconocidos y por supuesto, muy emocionantes. Es común que este baile se presente por primera vez durante la adolescencia, aunque hemos visto gente de cuarenta y tantos bailando su primer lento con la misma timidez, torpeza y emoción que una niña de trece. Podríamos afirmar, que cuando se baila el primer lento, todos tenemos la misma edad, sin importar la edad. "Mi Primer Lento" sirve como un efectivo acercamiento al primer beso, el cual puede darse durante, o después del baile, aunque no debemos descartar la posibilidad que el ansiado momento no se dé fácilmente, y por lo tanto habrá que seguir practicando. Si ese fuese el caso existen las subcategorías "Mi Segundo Lento", "Mi Tercer Lento", y así sucesivamente hasta que se alcanza, felizmente, el objetivo. En el extremo caso que no se llegase a la meta deseada, este blog recomienda pensar en la frase "Lo bailado nadie me lo quita".

Si se logra superar con éxito la primera etapa, nos lanzamos de lleno a la segunda categoría: "Lentos con Experiencia". Aquí pertenecen aquellos que ya dieron sus primeros diez mil besos y llevan a sus espaldas una mochila grande llena de lentos y muchas anécdotas que contar. En ésta etapa observamos que en muchos casos son ellas quienes se animan a sacar a bailar a su date de esa noche o a cualquier tipo que les gustó nomás. ¿Porqué no?
Estos lentos calientan motores y crean urgencias impostergables. No es extraño que se terminen de bailar en otros lados, más cómodos y más discretos, o incómodos e indiscretos. Da igual. Lo que importa es terminar de bailar. ¡Ya!

El Everest de los lentos es "El Lento en Pareja". O sea, es llegar a la cima de las cimas. La pista se convierte en testigo de ese amor que se expande en todas direcciones, porque ni el propio cuerpo es capaz de contenerlo. Es curioso observar que durante esta etapa, a veces no se requiere un lento para bailar un lento. Es decir, cualquier tema es potencialmente susceptible de convertirse en lento. Esto se debe a que la pareja se encuentra de tal modo absorta en sí misma, que de "Unchained Melody" pasan a bailar una cumbia sin cambiar el paso y sin darse cuenta del cambio de ritmo. Hemos sabido de casos, en que música de orígen afroantillano, se transforma en el más dulce de los lentos. El poder del amor, sin duda.

Pasemos ahora a describir "El Lento Malogrado". Si, sucede, y con bastante más frecuencia de lo que cualquiera puede imaginar. Las intenciones están, la disposición también, sin embargo algo falla. A pesar de exhaustivas investigaciones no sabríamos a quién culpar directamente de estos bailes fallidos. Puede ser la música inadecuada, poco invitante, o por el contrario, demasiado sensual, la que lleve a exaltar los ánimos de alguno de los bailarines más de la cuenta (resultando en la trompada a la que nos referimos anteriormente) o llegue a apagarlos completamente. Es importante mencionar la higiene bucal y el aliento como puntos a tomar en cuenta a la hora de bailar tan cerca. Una caries, una dolencia en el hígado e incluso la mala digestión puede ser los causantes de un aliento como para parar pestañas y desinflar las intenciones, arruinando así, hasta el mejor de los lentos.

Están, también, "Los Lentos Producidos" y son aquellos que son toda una puesta en escena. Un ejemplo de estos lentos son los tradicionales bailes de 15 años. Se ensaya con anticipación, se elige el vestuario -que suele ser un vestido tipo princesa de Disney- se contrata la máquina de hielo seco y la carroza en forma de calabaza tipo Cenicienta. La música puede ser un vals de Strauss o alguna melodía de Raúl di Blasio, por citar sólo dos ejemplos de casos extremos. Las quinceañeras más afortunadas se desplazan hasta Viena para bailar su primer vals con un apuesto cadete austríaco que -chances are- no sea ni cadete, ni austriaco.

Por supuesto, dentro esta categoría se ubica el famosísimo baile de bodas que es muy parecido al baile de 15 años en cuanto a producción, escenografía y vestuario, pero con la diferencia que éste sí se baila con el príncipe, o princesa, de nuestras vidas. Este blog no desea ahondar en estadísticas, que obran en nuestro poder, en las que frecuentemente, se observa una súbita y extrema transformación en los personajes, para dar paso a otros que no estaban contemplados en la historia. Si nos permiten, deseamos quedarnos con esa imágen feliz.

Demos paso, pues, a la siguiente categoría : "Los Lentos Corporativos". Estos bailes son una consecuencia lógica de las fiestas de oficina. Los típicos festejos del Día de la Secretaria, Navidad o Fin de Año, son oportunidades perfectas para que Gómez de Contabilidad y Mary de Recursos Humanos desfoguen sus más bajos instintos al compás de alguna balada romántica. Iniciándose así una historia, que no sabríamos si llamar de amor, pero sí definitivamente clandestina. Es común que dichas historias se prolonguen durante algún tiempo, teniendo como escenario el cuarto de fotocopiado. El final de ésta historia se desencadena abruptamente cuando los amantes son sorprendidos por la mujer de Gómez. Pobre Mary, sólo quería bailar y vivir.

Por último nos ocuparemos de la categoría "Los Lentos Solitarios". Se trata de esos momentos en que bailamos con nosotros mismos, sin pareja de baile, pero pensando en alguien especial. Se bailan en la privacidad de nuestras habitaciones. Esos bailes son tan reales que hasta podemos escuchar la voz de nuestro compañero de baile y sentir su mano sobre nuestra cintura. Son tan perfectos que ambos sabemos bailar divinamente, nadie tiene mal aliento y la música es la ideal. A éstos lentos les sobra fantasía y les falta realidad, por eso son tan bonitos. Es como lanzar una moneda al aire y pedir un deseo.

Hace mucho que no bailo un lento y no quedo atrapada durante unos minutos, entre las notas de una canción, y dentro una burbuja mágica llena de miradas eye to eye.

Asi que, los dejo, me está tomando de la mano Jon Bon Jovi y está, cantándome al oído, "Thank You For Loving Me". No puedo hacerlo esperar.

1 comment:

Paola Florio said...

Hola, pasé a conocer el blog y me ha gustado, deberías retomarlo!
Un beso grande!